¿Cómo se crea una fotografía gastronómica?

Pese a que pueda paracer sencilla, la fotografía gastronómica es uno de los campos más complejos de la fotografía de producto.
No, no todo es photoshop.

El proceso para crear las fotos de comida que ilustrarán una campaña comienza con una reunión con el cliente. La mayoría de las veces el cliente está muy interesado en conocer el precio de las fotografías. Rara vez pregunta por el proceso o el equipo humano que hará falta para crear las fotos. Sin embargo, nuestro trabajo como fotógrafos consiste en explicarle cómo se crean imágenes gastronómicas de alta calidad porque si no entiende el proceso, no entenderá de donde sale el precio que le pedimos por nuestro trabajo.

Todo comienza con el encargo. El cliente puede solicitar un número de fotografías específico para cubrir unas necesidades o dar datos ambiguos del tipo: “tenemos que hacer fotos de comida para que la gente sepa lo bien que se come aquí”. En ese caso, es importante que preguntes por el número de imágenes que tiene en mente. Puede que quiera fotografiar todos los platos de la carta o le baste con cuatro buenas imágenes. Si no sabemos a qué nos enfrentamos es imposible dar un presupuesto correcto.

Una vez tenemos claro cual es el encargo debemos de preguntarle por el concepto. Puede que quiera un acabado similar al de una gran compañía, algo realista y cercano que genere credibilidad o puede que ni siquiera se haya planteado lo que quiere. En ese caso, debemos recomendar a nuestro cliente que contrate a una persona que le ayude a definir la estrategia de comunicación de su empresa. Nosotros, en Estudio Lúmina contamos con ese perfil y damos ese servicio, analizando a la competencia, los objetivos de la compañía, el target y otras muchas variables.

Cuando sepamos qué es lo que quiere y cómo lo quiere haremos nuestra propuesta. El equipo lo compone un chef, un estilista culinario, un fotógrafo y un asistente digital. A veces también contamos con un productor y un ayudante de producción. Veamos cual es el trabajo de cada uno.

El trabajo del chef es elaborar el plato que se va a fotografiar. El estilista culinario es la persona que decora el plato y crea la composición perfecta para cada fotografía, su trabajo es crucial y sin esta figura las probabilidades de éxito disminuyen drásticamente. El fotógrafo se encarga de la iluminación y los aspectos técnicos de la toma, el asistente digital es quien cuida que la fase de captura conectada al equipo funcione correctamente, selecciona las mejores tomas y realiza unas primeras correcciones en vivo para trasladarle al fotógrafo el feedback necesario de cara a perfeccionar la imagen. El productor se ocupa de preparar toda la producción, es el nexo entre equipo y cliente, da soporte en cada fase de la sesión de fotos y se encarga de los contratos, desplazamientos, catering y otros muchos asuntos que suelen hacer falta, normalmente lleva un asistente para poder ser más eficiente.

Ahora que conocemos cual es el trabajo de cada perfil espero que se entienda que hacer fotografía gastronómica no es ni mucho menos sencillo, ni barato. Al fin y al cabo el impacto que tiene una buena campaña en ventas es enorme. De ahí que la mayoría de buenas empresas se peleen por conseguir hueco en las apretadas agendas de los mejores estudios de fotografía de alimentación del mundo. No obstante, en canarias todavía no hay cultura y el empresario sigue haciendo fotos con el móvil.

¡Luego nos quejaremos de McDonals!

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